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Hoy vengo a saldar una deuda.

Y es que en mis dos correos previos he enseñado la patita sobre una idea, la de "Aceptación Radical" (que es un libro escrito por Tara Branch), sin entrar en ella.

Pues hoy sí.

En el cambio de siglo hubo un programa en la televisión que se llamaba "Crónicas Marcianas", y allí aparecía una actriz, Rosario Pardo, que entre otras cosas era reconocible por una muletilla que usaba frecuentemente: "lo que é, é" (que, traducido del andaluz, sería "lo que es, es").

Y razón no le faltaba.

Porque una de las realidades difíciles de tragar en la vida es que "las cosas son como son, y no como nos gustaría que fueran".

Lo que plantea la "aceptación radical" es, precisamente, abrazar esa idea. 

"La aceptación radical es el deseo de experimentarnos a nosotros mismos y a nuestra vida tal cual es", dice la autora.

A ver, yo sé que parece una de esas verdades de Perogrullo, pero si le das un par de vueltas... ¿cuántas veces hacemos eso de verdad?

¿Cuánta insatisfacción tenemos en nuestro día a día, pensando que "si las cosas fueran diferentes sería más feliz"? Hablo de nuestro trabajo, de nuestras relaciones, de nuestra forma de ser, de las circunstancias que nos rodean...

"En vez de relajarnos y disfrutar quiénes somos y lo que hacemos, nos estamos comparando con un ideal y sufriendo por la diferencia".

Y en ese proceso, nos peleamos por muchas cosas. Nos peleamos con nosotros mismos por no ser perfectos, nos peleamos con los demás por no ser como querríamos que fueran, nos peleamos con "la puta vida", nos peleamos con las sensaciones desagradables...

Lo que propone la aceptación radical es, precisamente, dejar de pelear y aceptar absolutamente todo sobre nosotros mismos y sobre nuestras vidas.

¿Y cómo se hace eso?

Centrándose en el aquí y en el ahora. En la experiencia real. En sentarse a observar nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestras sensaciones físicas... y dejarlas fluir sin juzgarlas, sin rehuirlas, sin pretender hacer nada con ellas. 

Simplemente dejarlas ser.

Sí, mucha meditación y mucha compasión. Observar y no juzgar. 

Curiosamente esos momentos de pausa, de consciencia, de aceptación... no pretenden dejarnos "inactivos", sino que nos dan calma, y además nos ofrecen un espacio para actuar desde un sitio distinto.

Pero tengo la sensación de que me está quedando un correo un poco místico...

Sí has llegado hasta aquí, hay tres opciones:
  • Ya estás cerca de estas ideas sobre meditación, budismo, autoconsciencia... y piensas "sí, ¡estoy de acuerdo!"
  • Estás lejos de estas ideas y estás poniendo los ojos en blanco, "cuánta paparrucha".
  • Estás lejos de estas ideas, pero al leerlas te generan curiosidad y ganas de saber más... en su día hice un post sobre "Meditación para principiantes" que te puede ser útil.
Sea como sea, está bien. Porque "lo que é, é".







 
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