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Cuando hace algunos años empezó la fiebre de Instagram, yo me dije: "paso, no quiero otra red social de la que tener que estar pendiente".

En un nuevo y para nada sorprendente giro de los acontecimientos, acabé haciéndome una cuenta (https://www.instagram.com/rahego/) en la que ya llevo 3.753 publicaciones a día de hoy.

Lo sé, hurra por mi coherencia :)

El caso es que la mecánica de Instagram es sencilla: tomas una foto, le aplicas (si quieres) uno de los filtros que tiene prediseñados (¿Valencia? ¿Lo-fi?), y ya está.

Eso de los filtros fue uno de sus factores de éxito: una manera rápida y resultona de retocar las fotos. Aunque hiciese que, al final, muchas fotos se acabaran pareciendo unas a otras...

Estos días tengo la sensación de que, al estilo de los filtros de Instagram, todos estamos viviendo con un filtro adicional: el "filtro pandemia", que también hace que todas las vidas se parezcan demasiado unas a otras.

Miro a mi propia vida, a mi día a día. Miro la vida de las personas más cercanas. Miro la vida de amigos, de relaciones profesionales. Todos estamos en las mismas. A veces lo decimos de manera explícita, y en otras ocasiones es como un subtexto que no se menciona.

Pero que todos sabemos que está ahí.

El filtro pandemia es un filtro triste. Hace que la realidad sea más pesada. Resalta el cansancio, el hartazgo de la rutina, la frustración por los planes postergados, la desesperanza, la falta de ilusión. La inquietud económica y social. Las limitaciones, las restricciones. El miedo a enfermar, o a que enfermen seres queridos. 

Es una mierda de filtro.

Y sé que muchos, yo incluido, hacemos lo posible por ignorarlo. Por ponerle al mal tiempo buena cara. Por adaptarnos, por ver el lado positivo, por no dejar que nos contamine del todo.

Por mantener el ánimo, porque no se nos note.

Pero cansa.

Yo estoy cansado, y seguramente tú también.

Y creo que no está de más el reconocerlo, el aceptarlo... y luego sí, seguir adelante porque no queda otra.

PD.- Leía estos días un artículo de Francisco Alcaide que, entre otras cosas, decía: "Los grupos de apoyo personales van a ser vitales para no venirse abajo cuando la tristeza, el desánimo y los bajones surjan, algo que siempre ocurre, porque en un entorno de tanta incertidumbre y que se dilata en el tiempo es fácil tener momentos de debilidad". Aceptémoslo como algo normal. Apoya a quienes te rodean. Apóyate en quienes te rodean.

 
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