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Digamos que estás escuchando Spotify y (por lo que sea) empiezan a sonar Los Chichos:

"Porque tú te ves bonita tú te pones orgullosa (ni más ni menos, ni más ni menos)
más bonitas son las rosas viene el tiempo y las marchita".


Tacatá.

Cuando consigues quitarte el ritmillo de encima, tu cerebro se queda pensando: "pues no es mala frase, ilustra bien el concepto de que la belleza es efímera".

De repente salta a un meme que viste una vez en Instagram, que decía algo así como "el problema es que te enamoraste de mis flores y no de mis raíces, por eso cuando llegó el otoño no supiste qué hacer conmigo".

Y también salta a la idea del "tempus fugit".

Y del "tempus fugit" pasa a una canción de Fito, "que la vida se nos va como el humo de ese tren, como un beso en un portal antes de que cuente diez".

Y a una viñeta del humorista islandés Dagsson que refleja bien ese concepto.

Jo con Los Chichos.

Aunque no es cosa de Los Chichos, en realidad.

Son nuestros cerebros, que son unas máquinas asombrosas de asociar ideas.

Además así, de la forma más caótica e imprevisible.

Y con un inevitable toque personal, basado en nuestras referencias (no, no me avergüenzo de citar a Los Chichos).

Fíjate.

Cada día estamos sometidos a cientos de estímulos: conversaciones que tenemos, contenidos que consumimos, incluso nuestras propias rumiaciones.

Y cada uno de esos estímulos enciende una cadena de asociaciones en nuestro cerebro, como una pequeña explosión de conexiones entre ideas.

¡Pam! ¡Pam! ¡Pam!

Si te paras a observarlo, parecen casi como granos de maíz en el momento de hacerse palomitas. 

Lo malo es que, tal y como vienen, se van. O sea, no es que "se vayan", porque si el cerebro ha hecho esa conexión una vez puede volver a hacerlo... pero a lo mejor no justo en el momento en el que lo necesitas.

Precisamente por eso tomamos notas. Para que las cosas que se nos pasan por la cabeza en un momento determinado no se las lleve el viento.

Pero no todas las notas son igual de útiles.

El método Zettelkasten es un sistema para tomar y organizar notas que replica, bastante bien, la manera en la que nuestro cerebro relaciona ideas entre sí.

¿Que se te ha trabado la lengua, aunque estuvieras leyendo en silencio, al leer Zettelkasten?

¿Que no sabes de qué narices estoy hablando?

Pues he hecho un vídeo introductorio contándolo con un poquito más de calma.

Yo, por m lado, llevo un par de semanas construyendo mi propio Zettelkasten y la verdad es que mola bastante.

Y mira, así la próxima vez que quiera hablar del paso del tiempo y de lo efímero de la belleza podré citar a Los Chichos.

 
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