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Loquillo lo tenía claro.

Él, para ser feliz, quería un camión.

Y un puñado de macarradas asociadas ("llevar el pecho tatuado, en camiseta, mascar tabaco..." o "escupir a los urbanos y a mi chica meter mano").

Pero sobre todo lo del camión.

[Si no sabes de lo que te estoy hablando, me refiero a esta canción de los 80: https://www.youtube.com/watch?v=I68xa0ga7Qc]

Y oye, me parece perfecto que tuviese las ideas tan claras.

¿Y tú? ¿Tienes claro lo que quieres para ser feliz?

Puede parecer una pregunta sencilla, pero tiene su miga.

Porque la felicidad es un estado que se consigue si se dan una serie de condiciones: para Loquillo era tener un camión. Para ti serán otras: "si pasa A, estaré feliz" (y, consecuentemente, "si no pasa A no estaré feliz"). O "si pasa B, estaré feliz". O "si pasan a la vez A, B, C y D", entonces estaré feliz".

El truco está en que esas condiciones las define uno mismo.

Sí, como lo oyes.

Es como un concurso de salto de altura, en el que tú decides dónde poner la barra. Da igual que la pongas más alta o más baja; si la saltas, ganas.

"Pero Raúl, eso como va a ser".

Pues siendo.

¿O acaso hay una Federación Internacional de la Felicidad que determina, en sus reglamentos, las condiciones que se tienen que dar para que tú seas feliz?

¿O una Policía de la Felicidad que te para por la calle y comprueba a ver si cumples los requisitos, y te lleva con las esposas puestas al calabozo de la infelicidad si no es así?

Tony Robbins, en su "Awaken the giant within" (libro sobre el que hablé en mi podcast), explica que todos tenemos una serie de "reglas para ser felices". Pueden ser conscientes o inconscientes, explícitas o implícitas. Pero todos las tenemos (personales e intransferibles), y es lo que hace que en determinadas circunstancias unos sean felices y otros no.

Cuantas más condiciones te pongas para ser feliz, más difíciles sean de cumplir o menos dependan de ti... más jodid^* estás, porque la probabilidad de que se cumplan (y por lo tanto seas feliz) se reduce a nada.

"Yo para ser feliz quiero que mis hijos no tengan problemas", "yo para ser feliz quiero que me toque la lotería", "yo para ser feliz quiero ser siempre joven", "yo para ser feliz quiero que mi equipo gane todos los títulos", "yo para ser feliz quiero que mis planes siempre salga bien".

Pues lo llevas crudo.

Así verás a gente permanentemente frustrada, cabreada con el mundo, quejumbrosa, triste, amargada, incapaz de ver nada positivo, víctima de todo lo que le pasa...

Igual incluso tú eres una de esas personas.

Y gente que, en las mismas circunstancias o peores va por la vida con una sonrisa en los labios, agradecida, alegre, apreciando lo que le pasa... más cerca de ser feliz.

¿Y por qué?

Porque sus condiciones para ser feliz son distintas.

Seguramente sean menos, más fáciles de conseguir, y más en la zona de control.

Seguramente en vez de esperar a tener un camión para ser felices (¿y si no lo consigues nunca, Loquillo?) son felices porque sí.

Así que aquí te dejo el reto para este principio de año: pregúntate cuáles son tus "reglas para ser feliz", y mira a ver cómo de fácil o difícil te lo estás poniendo.

Y si ves que te lo estás poniendo difícil... cámbialas.

PD.- Estoy dándole vueltas a un nuevo slogan para lo que hago: "Inspiración, formación y asesoramiento para trabajar mejor y vivir mejor". ¿Qué tal te suena?



 
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