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Es 1982.

Un treintañero austriaco hipermusculado, de mirada fría, fuerte acento y apellido impronunciable, sujeta una espada entre sus manos.

Fast forward casi 40 años, a 2021.

Un setentón ligeramente menos musculado (pero todavía un armario ropero), de mirada algo más cálida, acento apenas suavizado y apellido igualmente impronunciable, sujeta la misma espada entre sus manos.

Es Arnold Schwarzenegger (sí, lo he copiado y pegado) interpretando a Conan el Bárbaro en 1982, e interpretándose a sí mismo en 2021.

Han pasado muchas cosas en estos 40 años.

Entre otras, que Schwarzenegger se pasó a la política y acabó siendo gobernador de California. Y, como tal, una referencia importante en el partido republicano.

Estos días publicaba un vídeo con un discurso que ha sido muy celebrado, a raíz del asalto al Capitolio por parte de seguidores del presidente Trump. Habla de su infancia en Austria, de los estragos del nazismo, de la importancia de la democracia...

Y de repente saca la espada de Conan.

"Ésta es la espada de Conan. Esto es lo que pasa con las espadas. Cuanto más las templas, más duras se vuelven. Cuanto más las golpeas con un martillo, y la calientas al fuego, y la enfrías en agua, y otra vez la golpeas, la calientas, la enfrías... más resistentes. [...] Nuestra democracia es como el acero de esta espada".

Mic drop.

El poder visual de la espada de Conan en manos de Schwarzenegger, y la metáfora utilizada, se convierten en una combinación ganadora.

Es inesperado.

Es memorable.

Tiene asociado un mensaje claro.

No es un montón de palabras vacías, abstractas. Es la espada de Conan.

Hablo con frecuencia del libro "Made to stick", donde dan pistas para crear "ideas que pegan".

Pues aquí Schwarzenegger da una master class.

PD.- Puedes ver un resumen que hice del libro

 
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