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El otro día tuve un flashback.

Volvía a tener 20 años. Volvía a estar en el Colegio Mayor. Volvía a ser época de exámenes.

"Hay que estudiar", pensaba.

Y entonces te ponías una tarea: "tengo que recopilar los apuntes".

Pasabas la tarde recopilando apuntes, poniéndolos en carpetitas, y decías "bueno, pues ya está por hoy".

Y te ibas a ver la peli del Plus.

Al día siguiente, como te faltaban algunos apuntes: "tengo que pedirle los apuntes a Andrés y sacarles fotocopias".

Y allá que bajaba la cuesta del Colegio Mayor, hasta la tienda de fotocopias. Luego subía, y colocaba el montón de papeles junto con los que ya tenía. "Bueno, pues ya está por hoy".

Y a ver la peli del Plus.

¿Tiempo efectivo de estudio en esos dos días? 0 minutos.

Pero si alguien te hubiese echado en cara que no habías hecho nada, habrías saltado: "¿Cómo que no? Mira mis apuntes, perfectamente ordenados".

En su libro "Hábitos Atómicos", James Clear hace una distinción interesante entre "motion" y "action".

"Motion" son todas aquellas tareas que simulan movimiento, pero que en realidad no te desplazan. Como correr levantando las rodillas pero sin moverte del sitio. Como sacar fotocopias a los apuntes. Como apuntarte a un curso o leerte otro libro de productividad. Como convocar la enésima reunión de un comité de seguimiento.

"Action", por contraste, son todas aquellas tareas que efectivamente te permiten avanzar hacia tus objetivos. Como caminar (aunque sea despacio) en la dirección correcta. Como estudiar los apuntes. Como dedicarte a hacer tus tareas. Como tener la conversación que llevas semanas evitando. Como trabajar.

A veces hacemos mucho "motion" y poco "action".

Mucho lirili y poco lerele.

¿Por qué? Porque normalmente las "motion" son actividades más seguras. No hay forma de fallar "recopilando apuntes", ni "haciendo un curso", ni "leyendo un artículo". Cuando corres el riesgo de fallar, de no conseguir tus objetivos, de entrar en conflicto con otros... es cuando te pones en "action": ésa es la hora de la verdad.

Y muchas veces evitamos la hora de la verdad.

Y como decir "no hago esto porque me da miedo" queda feo, lo disfrazamos de "es que antes tengo que recopilar apuntes".

Echa un vistazo a tu día a día: ¿cuántas actividades son verdaderamente decisivas, de impacto?

¿Y cuántas son "marear la perdiz" disfrazadas de acción?

 
Copyright © 2020 Raúl Hernández González, All rights reserved.


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